BENDICIÓN DE LAS VELAS
en el día de san Blas, obispo y mártir
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Obispo de Sebaste, Mártir (¿316?)
Parece que no hay pruebas de que existiera algún
culto a San Blas, antes del siglo VIII; pero los relatos de fechas
posteriores están de acuerdo en afirmar que fue obispo de Sebaste, en
Armenia y recibió la corona del martirio durante la persecución de
Licinio, por mandato de Agrícola, gobernador de Capadocia y Asia Menor.
En las actas legendarias de San Eustracio, de quien se dice que pereció
en la persecución de Diocleciano, se menciona que San Blas recibió muy
solemnemente sus reliquias, las depositó con las de San Oreste y llevó
al cabo, punto por punto, la última voluntad del mártir. |
C. Nuestra ayuda nos viene del Señor.
P. Que hizo el cielo y la tierra.
C. El Señor esté con vosotros.
P. Y con tu espíritu.
OREMOS.
Omnipotente y benignísimo Dios, que
creaste la diversidad de todas las cosas del mundo mediante tu única Palabra y
quisiste que esa misma Palabra por la cual todo fué hecho se encarnara para
nuestra Redención.
Tú, que eres grande e inmenso, digno
de toda reverencia y alabanza, que haces cosas admirables; que, para confesar su
fé en Tí, el glorioso Mártir y Pontífice san Blas, no temiendo la diversidad de
los tormentos, consiguió felizmente la palma del martirio; y que a este Santo,
entre otras gracias, le diste esta prerrogativa: que por tu poder curara
cualquier mal de la garganta; rogamos a tu Majestad humildemente, que no mires
nuestras culpas, sino, movido por los ruegos y méritos de san Blas, por tu
venerable piedad, te dignes bendecir
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y santificar estas creaturas hechas de cera, infundiéndoles tu gracia; a fin de
que todos aquellos a quienes, de buena fe, les fueran aplicadas en su garganta,
se vean, por los méritos de la pasión del santo, libres de cualquier dolencia, y
alegres y sanos te rindan en la Iglesia acciones de gracias y alaben tu glorioso
Nombre, que es bendito por los siglos de los siglos. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.
Y se rocían con agua bendita.
Luego
aplica los dos cirios colocados en forma de cruz bajo el mentón de la garganta
de cada uno que ha de recibir la bendición, arrodillados ante el altar, mientras
dice:
Que por la
intercesión de san Blas, obispo y mártir, te libre Dios de todo mal de la
garganta y de cualquier otro mal. En el nombre del Padre, y del Hijo
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y del Espíritu Santo.