PRIMERA LECTURA
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
LA GRAN SEÑAL DE LA MUJER EN EL CIELO
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna
bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y
grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. Apareció otra
señal en el cielo: una gran Serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos, y
sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las
estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. La Serpiente se detuvo
delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo
diera a luz.
La Mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir todas las naciones con
cetro de hierro; y su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. La Mujer
huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí
alimentada mil doscientos sesenta días.
Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron
con la Serpiente. También la Serpiente y sus ángeles combatieron, pero no
prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Fue arrojada la gran
Serpiente, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del
mundo entero; fue arrojada a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con ella.
Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: -Ahora se estableció la salud
y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque
fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante
nuestro Dios día y noche. Ellos lo vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que
temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus
tiendas. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha bajado donde vosotros
con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.
Cuando la Serpiente vio que había sido arrojada a la tierra, persiguió a la
Mujer que había dado a luz al Hijo varón. Pero se le dieron a la Mujer las dos
alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos de la
Serpiente, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo.
Responsorio
R. Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza.
* De ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro
Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos.
V. Celebremos con gozo esta fiesta de santa María
Virgen.
R. De ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro
Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos.