4. PARA LA CELEBRACIÓN
DE LA CONFIRMACIÓN
Lecturas del Antiguo Testamento
1
Sobre él reposará el espíritu del Señor
Lectura del libro de Isaías 11, 1-4a
En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus
raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor
del Señor -y lo inspirará el temor del Señor-.
El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará
con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres de país.
Palabra de Dios.
2
He puesto mi espíritu sobre mi servidor
Lectura del libro de Isaías 42, 1-3
Así habla el Señor:
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi
alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las
naciones. El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.
No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el
derecho con fidelidad.
Palabra de Dios.
3
El Señor me ha ungido.
El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres
y a darles el óleo de la alegría
Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a
llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a
proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a
proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a
consolar a todos los que están de duelo a cambiar su ceniza por una corona, su
ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de
alabanza.
Y ustedes serán llamados «Sacerdotes del Señor», se les dirá «Ministros de
nuestro Dios».
Les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna.
Su descendencia será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de
los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida
por el Señor.
Palabra de Dios.
4
Pondré en vosotros un espíritu nuevo
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 24-28
Así habla el Señor:
«Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y
los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán
purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les
daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su
cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi
espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen
mis leyes.
Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi
Pueblo y yo seré su Dios.»
Palabra de Dios.
5
Derramaré mi espíritu sobre todos los hombres
Lectura de la profecía de Joel 2, 23a. 26-3, 1-3a
Así habla el Señor:
¡Alégrense, habitantes de Sión, regocíjense en el Señor, su Dios!
Comerán abundantemente hasta saciarse, y alabarán el nombre del Señor, su Dios,
que ha hecho maravillas con ustedes. ¡Mi pueblo jamás quedará confundido!
Así ustedes sabrán que yo estoy en medio de Israel, que yo soy el Señor, su
Dios, y no hay otro. ¡Mi pueblo jamás quedará confundido!
Después de esto, yo derramaré mi espíritu sobre todos los hombres: sus hijos y
sus hijas profetizarán, sus ancianos tendrán sueños proféticos y sus jóvenes
verán visiones.
También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi espíritu en aquellos
días. Haré prodigios en el cielo y en la tierra.
Palabra de Dios.
Lecturas del Nuevo Testamento
1
Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo
que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos
Lectura de los Hechos de los apóstoles 1, 3-8
Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de
que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de
Dios.
En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se
alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo,
que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán
bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a
restaurar el reino de Israel?»
El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento
que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza
del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en
Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»
Palabra de Dios.
2
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo,
y comenzaron a hablar
Lectura de los Hechos de los apóstoles 2, 1-6. 14. 22b-23. 32-33
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De
pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que
resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas
lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas
lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al
oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno
los oía hablar en su propia lengua.
Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo:
«Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque
voy a explicarles lo que ha sucedido.
A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su
intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que
había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo
hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el
poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha
comunicado como ustedes ven y oyen.»
Palabra de Dios.
3
Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo
Lectura de los Hechos de los apóstoles
8, 1b- 4. 14- 17
En aquellos días, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de
Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de
Judea y Samaría.
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían
recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo.
Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente
estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
4
El Espíritu Santo
descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra
Lectura de los Hechos de los apóstoles 10, 1. 33- 34a. 37- 44
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte itálica.
Este dijo a Pedro ”Te mandé a buscar y has hecho bien en venir. Ahora estamos
reunidos delante de Dios, para escuchar lo que el Señor te ha mandado decirnos".
Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo:
“Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después
del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el
Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos
los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en
Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo
el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que
comimos y bebimos con Él, después de su resurrección.
Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que Él fue constituido por Dios
Juez de vivos y muertos.
Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él
reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre".
Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que
escuchaban la Palabra.
Palabra de Dios.
5
Cuando abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?
Lectura de los Hechos de los apóstoles 19, 1b-6a
Pablo, atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos
discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el
Espíritu Santo?»
Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo.»
«Entonces, ¿qué bautismo recibieron?», les preguntó Pablo.
«El de Juan», respondieron.
Pablo les dijo: «Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al
pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.»
Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús.
Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
6
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 5, 1-2. 5-8
Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que
estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió
por los pecadores. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un
hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la
prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía
éramos pecadores.
Palabra de Dios.
7
El Espíritu se une a nuestro espíritu
para dar testimonio de que somos hijos de Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 8, 14-17
Hermanos:
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y
ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor,
sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es
decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos
hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y
coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.
Palabra de Dios.
8
El Espíritu intercede por nosotros
con gemidos inefables
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 8, 26-27
Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es
debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que
sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en
favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
Palabra de Dios.
9
El mismo y único Espíritu
distribuye sus dones a cada uno como él quiere
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 12, 4-13
Hermanos:
Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu.
Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de
actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos.
En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. El Espíritu da a uno
la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo
Espíritu; a otro, la fe, también en el mismo Espíritu. A este se le da el don de
curar, siempre en ese único Espíritu; a aquel, el don de hacer milagros; a uno,
el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del
Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas.
Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus
dones a cada uno en particular como él quiere.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos
miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también
sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para
formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos
hemos bebido de un mismo Espíritu.
Palabra de Dios.
10
Si vivimos animados por el Espíritu,
dejémonos conducir también por él
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Galacia 5, 16-17. 22-23a. 24-25
Hermanos:
Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán
arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu
y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no
pueden hacer todo el bien que quieren.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad,
afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.
Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y
sus malos deseos. Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir
también por él.
Palabra de Dios.
11
Ustedes han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso 1, 3a. 4a. 13-19a
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha elegido en
él, antes de la creación del mundo.
En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de
la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el
Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y
prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su
gloria.
Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del
amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes
recordándolos siempre en mis oraciones.
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un
espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la
que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los
santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los
creyentes.
Palabra de Dios.
12
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, un solo bautismo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Efeso 4, 1-6
Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna
de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia,
sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu,
mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la
que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo
Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que
está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Salmos responsoriales
1 SALMO 21, 23-24. 26-28. 31-32
R. Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos.
Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.» R.
Te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.
¡Que sus corazones vivan para siempre! R.
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;
todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.
Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia a los que nacerán después,
porque esta es la obra del Señor.» R.
2 SALMO 22, 1- 6
R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. R.
3 SALMO 95, 1-3. 9-10a. 11-12
R. ¡Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos!
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre. R.
Día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos. R.
Adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él!
Digan entre las naciones: «¡el Señor reina!» R.
Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque. R.
4 SALMO 103, 1b. 24. 27-28. 30-31. 33-34
R. ¡Señor, envía tu Espíritu
y renueva toda la tierra!
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas! R.
Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados. R.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.
¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras! R.
Cantaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor. R.
5 SALMO 116, 1. 2
R. Serán mis testigos hasta los confines de la tierra.
O bien:
Aleluia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos! R.
Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre. R.
6 SALMO 144, 2-5. 8-11. 15-16. 21
R. ¡Bendeciré tu Nombre eternamente, Señor!
Día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R.
Cada generación celebra tus acciones
y le anuncia a las otras tus portentos:
Ellas hablan del esplendor de tu gloria,
y yo también cantaré tus maravillas. R.
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.
Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.
Los ojos de todos esperan en ti,
y tú les das la comida a su tiempo;
abres tu mano y colmas de favores
a todos los vivientes. R.
Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre. R.
Aleluia y Aclamaciones antes del Evangelio
1 Jn 14, 16
Yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito
para que esté siempre con ustedes.
2 Jn 15, 26b. 27a
El Espíritu de la Verdad
dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio.
3 Jn 16, 13a; 14, 26d
Cuando venga el Espíritu de la Verdad,
él los introducirá en toda la verdad
y les recordará lo que les he dicho
4 Cf. Apoc 1, 5a. 6a
¡Jesucristo, eres el testigo fiel,
el Primero que resucitó de entre los muertos;
hiciste de nosotros un Reino sacerdotal
para Dios, nuestro Padre!.
5
¡Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un rayo de tu luz!
6
¡Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor!
EVANGELIOS
1
A ellos les pertenece el Reino de los Cielos
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 1-12a
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se
acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de
los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les
pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie
en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en
el cielo.»
Palabra del Señor.
2
El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 24-27
Jesús dijo a sus discípulos:
«El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda
su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el
mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus
ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.»
Palabra del Señor.
3
Respondiste fielmente en lo poco;
entra a participar del gozo de tu señor
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 25, 14-30
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó
a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro
dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió.
En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y
ganó otros cinco.
De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno
solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.
Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus
servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó
otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los
otros cinco que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor,
ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a
participar del gozo de tu señor."
Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has
confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado." "Está bien,
servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de
mucho más: entra a participar del gozo de tu señor."
Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres
un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has
esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo
tuyo!"
Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho
donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado
el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.
Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le
dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y
rechinar de dientes."»
Palabra del Señor.
4
Vio que el Espíritu descendía sobre Él
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 1, 9-11
Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al
salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía
sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy
querido, en ti tengo puesta toda mi predilección.»
Palabra del Señor.
5
El Espíritu del Señor está sobre mí
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 16-22a
En aquel tiempo:
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en
la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del
profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El
me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar
un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga
tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido
este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las
palabras de gracia que salían de su boca.
Palabra del Señor.
6
Lo que cayó en tierra fértil son los que retienen la Palabra,
y dan fruto gracias a su constancia
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 4-10a. 11b-15
En aquel tiempo:
Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades,
él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su
semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue
pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las
piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas,
y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra
fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno.»
Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo:
«La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que
escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones,
para que no crean y se salven.
Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría,
apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de
la tentación se vuelven atrás.
Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las
riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no
llegan a madurar.
Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien
dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a sus constancia.»
Palabra del Señor.
7
Te alabo, Padre,
por haber revelado estas cosas a los pequeños
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 21-24
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y
dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas
a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre,
porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién
es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y
aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:
«¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas
y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen
y no lo oyeron!»
Palabra del Señor.
8
Brotarán manantiales de agua viva
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 7, 37b-39
Jesús, poniéndose de pie, exclamó:
«El que tenga sed, venga a mí; y beba el que
cree en mí.» Como dice la Escritura: De su seno brotarán manantiales de agua
viva.
El se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el
Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.
Palabra del Señor.
9
El Espíritu de la verdad permanecerá con ustedes
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 15-17
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les
dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad,
a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en
cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.»
Palabra del Señor.
10
El Espíritu Santo les enseñará todo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 23-26
Jesús dijo a discípulos:
«El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y
habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que
ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el
Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les
recordará lo que les he dicho.»
Palabra del Señor.
11
El Espíritu de la verdad que proviene del Padre
dará testimonio de mí
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
15, 18-21. 26-27
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del
mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que
yo los elegí y los saqué de él, él mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me
persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi
palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de
mi Nombre, porque no conocen al que me envió.
Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la
Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan
testimonio, porque están conmigo desde el principio.»
Palabra del Señor.
12
El Espíritu de la verdad les hará conocer toda la verdad
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
16, 5-7. 12-13a
Jesús dijo a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?".
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad:
les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes.
Pero si me voy, se lo enviaré.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad.»
Palabra del Señor.