Lecturas de la octava semana durante el año

Año impar

Lunes - Martes - Miércoles - Jueves - Viernes - Sábado

 

Lunes

Vuelve al Señor y deja de pecar

Lectura del libro del Eclesiástico     17, 24-26. 29
 
A los que se arrepienten, les permite volver
    y reconforta a los que perdieron la constancia.
Vuelve al Señor y deja de pecar,
    suplica ante su rostro y deja de ofenderlo.
Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia
    y odia profundamente toda abominación.
¡Qué grande es la generosidad del Señor
    y su perdón para los que vuelven a él!
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
    Sal 31,1-2. 5. 6. 7 (R.: 11a)
 
R.
¡Qué los justos se alegren en el Señor!
 
¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,
y en cuyo espíritu no hay doblez! R.
 
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: «Confesaré mis faltas al Señor.»
¡Y Tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.
 
Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas
no llegarán hasta ellos. R.
 
Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas
con la alegría de la salvación. R.
 
 
ALELUIA     2Cor 8, 9
 
Aleluia.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros,
a fin de enriquecernos con su pobreza.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Vende lo que tienes y sígueme

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 17-27
 
    Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?»
    Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»
    El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»
    Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»
    Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
    Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»
    Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»
    Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
    Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Él todo es posible.»
 
Palabra del Señor.

Martes

Ser fiel a los mandamientos
es ofrecer un sacrificio de comunión.

Lectura del libro del Eclesiástico     35, 1-12
 
    Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas
        y ser fiel a los mandamientos
        es ofrecer un sacrificio de comunión;
    devolver un favor es hacer una oblación de harina
        y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.
    La manera de agradar al Señor es apartarse del mal,
        y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.
    No te presentes ante el Señor con las manos vacías,
        porque todo esto lo prescriben los mandamientos.
    Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar,
        su fragancia llega a la presencia del Altísimo.
    El sacrificio del justo es aceptado
        y su memorial no caerá en el olvido.
    Glorifica al Señor con generosidad
        y no mezquines las primicias de tus manos.
    Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.
        Da al Altísimo según lo que él te dio,
    y con generosidad, conforme a tus recursos,
        porque el Señor sabe retribuir
    y te dará siete veces más.
        No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría,
    y no te apoyes en un sacrificio injusto.
        Porque el Señor es juez
    y no hace distinción de personas.
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
    Sal 49, 5-8. 14. 23 (R.:23b)
 
R.
¡El Señor es el único Juez!
 
Al que va por el buen camino,
Le haré gustar la salvación de Dios.
El Dios de los dioses, el Señor,
habla para convocar la Tierra
    desde la salida del sol hasta el ocaso.
 
«Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio.»
¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez! R.

«Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Señor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!» R.
 
«Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
y cumple tus votos al Altísimo.
El que ofrece sacrificios de alabanza, me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
    le haré gustar la salvación de Dios.» R.
 
 
ALELUIA     Cf. Mt 11, 25
 
Aleluia.
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Recibiréis en este mundo el ciento por uno,
en medio de las persecuciones;
y en el mundo futuro, la Vida eterna

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 28-31
 
    Pedro le dijo a Jesús: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
    Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
    Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.»
 
Palabra del Señor.

Miércoles

Que las naciones reconozcan que no hay otro Dios fuera de ti

Lectura del libro del Eclesiástico     36, 1. 4. 5. 10-17
 
    Ten piedad de nosotros,
        Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira.
        Infunde tu temor a todas las naciones.
    Que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros
        que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.
    Renueva los signos y repite las maravillas,
        glorifica tu mano y tu brazo derecho.
    Congrega a todas las tribus de Jacob,
        y entrégales su herencia, como al comienzo.
    Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre,
        de Israel, a quien trataste como a un primogénito.
    Ten compasión de tu Ciudad santa,
        de Jerusalén, el lugar de tu reposo.
    Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo,
        y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.
    Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio,
        y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.
    Dales la recompensa a los que te aguardan,
        y que se compruebe la veracidad de tus profetas.
    Escucha, Señor, la oración de los que te suplican,
        conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,
    para que todos los que viven en la tierra
        reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
    Sal 78, 8. 9. 11 y 13
 
R.
¡Apiádate de tu pueblo, Señor!
 
No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos. R.
 
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre. R.
.
Llegue hasta tu presencia
el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte. R.
 
Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones. R.
 
 
ALELUIA     Mc 10, 45
 
Aleluia.
El Hijo del hombre vino para servir
y dar su vida en rescate por una multitud.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Subimos a Jerusalén, allí el Hijo del hombre será entregado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 32-45

    Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:
    «Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará.»
    Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»
    Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»
    Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.»
    Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»
    «Podemos», le respondieron.
    Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.»
    Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

Palabra del Señor.

Jueves

La obra del Señor está llena de su gloria

Lectura del libro del Eclesiástico     42, 15-25
 
    Ahora voy a recordar las obras del Señor,
        lo que yo he visto, lo voy a relatar:
        por las palabras del Señor existen sus obras.
    El sol resplandeciente contempla todas las cosas,
        y la obra del Señor está llena de su gloria.
    No ha sido posible a los santos del Señor
        relatar todas sus maravillas,
    las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente
        para que el universo quedara afirmado en su gloria.
    Él sondea el abismo y el corazón,
        y penetra en sus secretos designios,
    porque el Altísimo posee todo el conocimiento
        y observa los signos de los tiempos.
    Él anuncia el pasado y el futuro,
        y revela las huellas de las cosas ocultas:
    ningún pensamiento se le escapa,
        ninguna palabra se le oculta.
    El dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría,
        porque existe desde siempre y para siempre;
    nada ha sido añadido, nada ha sido quitado,
        y él no tuvo necesidad de ningún consejero.
    ¡Qué deseables son todas sus obras!
        Y lo que vemos es apenas una chispa!
    Todo tiene vida y permanece para siempre,
        y todo obedece a un fin determinado.
    Todas las cosas van en pareja, una frente a otra,
        y él no ha hecho nada incompleto:
    una cosa asegura el bien de la otra.
        ¿Quién se saciará de ver su gloria?
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
    Sal 32, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 6a)
 
R.
La palabra del Señor hizo el cielo.
 
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.
 
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor. R.
 
La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano. R.
 
Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste. R.
 
 
ALELUIA     Jn 8, 12
 
Aleluia.
«Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la Vida», dice el Señor.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Maestro, que yo pueda ver

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 46-52
 
    Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»
    Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.»
    Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.»
    Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»
    El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»
    Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
 
Palabra del Señor.

Viernes

Nuestros antepasados fueron hombres de bien;
sus obras de justicia no han sido olvidadas

Lectura del libro del Eclesiástico     44, 1. 9-13
 
    Elogiemos a los hombres ilustres,
        a los antepasados de nuestra raza.
    Pero hay otros que cayeron en el olvido
        y desaparecieron como si no hubieran existido;
    pasaron como si no hubieran nacido,
        igual que sus hijos después de ellos.
    No sucede así con aquellos, los hombres de bien,
        cuyas obras de justicia no han sido olvidadas.
    Con su descendencia se perpetúa
        la rica herencia que procede de ellos.
    Su descendencia fue fiel a las alianzas
        y también sus nietos, gracias a ellos.
    Su descendencia permanecerá para siempre,
        y su gloria no se extinguirá.
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
   Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)
 
R.
¡El Señor ama a su pueblo!.
 
O bien
 
Aleluia.
 
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.
 
Celebran su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes. R.
 
Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas
esta es la victoria de todos sus fieles. R.
 
 
ALELUIA     Cf. Jn 15, 16
 
Aleluia.
«Yo los elegí del mundo,
para que vayan y den frutos, y ese fruto sea duradero»,
dice el Señor.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Mi Casa será llamada casa de oración para todas las naciones.
Tengan fe en Dios.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     11, 11-25
 
    Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.
    Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos. Dirigiéndose a la higuera, le dijo: «Que nadie más coma de tus frutos.» Y sus discípulos lo oyeron.
    Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el Templo. Y les enseñaba: «¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.»
    Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza.
    Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro, acordándose, dijo a Jesús: «Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado.»
    Jesús le respondió: «Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: "Retírate de ahí y arrójate al mar", sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.
    Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas.»
 
Palabra del Señor.

Sábado

Al que me dio la sabiduría, le daré gloria

Lectura del libro del Eclesiástico     51, 12-20a
 
    ¡Señor, te daré gracias y te alabaré!
        Bendeciré el nombre del Señor.
    En mi juventud, antes de andar por el mundo,
        busqué abiertamente la sabiduría en la oración;
    a la entrada del Templo, pedí obtenerla
        y la seguiré buscando hasta el fin.
    Cuando floreció como un racimo que madura,
        mi corazón puso en ella su alegría;
    mi pie avanzó por el camino recto
        y desde mi juventud seguí sus huellas.
    Apenas le presté un poco de atención, la recibí
        y adquirí una gran enseñanza.
    Yo he progresado gracias a ella:
        al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.
    Porque resolví ponerla en práctica,
        tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.
    Mi alma luchó para alcanzarla,
        fui minucioso en la práctica de la Ley,
    extendí mis manos hacia el cielo
        y deploré lo que ignoraba de ella.
    Hacia ella dirigí mi alma
        y, conservándome puro, la encontré.
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
    Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: 9a)
 
R.
¡Tus preceptos alegran el corazón, Señor!
 
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple. R.
 
Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos. R.
 
La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos. R.
 
Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal. R.
 
 
ALELUIA     Cf. Col 3, 16a. 17c
 
Aleluia.
Que la palabra de Cristo
resida en ustedes con toda su riqueza;
dando gracias por Él a Dios Padre.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

¿Con qué autoridad haces estas cosas?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     11, 27-33
 
    Después de haber expulsado a los vendedores del Templo, Jesús volvió otra vez a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?»
    Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?»
    Ellos se hacían este razonamiento: «Si contestamos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por qué no creyeron en él? ¿Diremos entonces: "De los hombres?"» Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: «No sabemos.»
    Y Él les respondió: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»
 
Palabra del Señor.