Lecturas de la decimoséptima semana durante el año
Año impar
Lunes - Martes - Miércoles - Jueves - Viernes - Sábado
Este pueblo ha cometido un gran pecado,
ya que se ha fabricado un Dios de oro
Lectura del libro del Éxodo
24, 18bc; 31, 18; 32, 15-24. 30-34
Moisés entró en la nube y subió a la montaña. Allí permaneció cuarenta días y
cuarenta noches.
Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, en la montaña del Sinaí,
le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.
Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos
las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro. Esas tablas eran obra
de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.
Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés:
«Hay gritos de guerra en el campamento.» Pero Moisés respondió: «No son cantos de victoria,
ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados.»
Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció,
y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña.
Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el
polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.
Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un
pecado tan grave?»
Pero Aarón respondió: «Te ruego, Señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que
este pueblo está inclinado al mal. Ellos me dijeron: "Fabrícanos un dios que vaya al frente de
nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto."
Entonces les ordené: "El que tenga oro que se desprenda de él." Ellos me lo
trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero.»
Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado.
Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado.»
Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: «Por desgracia, este pueblo ha cometido
un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro. ¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto...!
Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito.»
El Señor le respondió: «Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí. Y ahora vete.
Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento,
los visitaré para castigarlos por su pecado.»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: 1a)
R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!
O bien:
Aleluia.
En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto. R.
Olvidaron a Dios, que los había salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo. R.
El Señor amenazó con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor. R.
ALELUIA Sant 1, 18
Aleluia.
El Padre ha querido engendrarnos
por su Palabra de verdad,
para que seamos como las primicias
de su creación.
Aleluia.
EVANGELIO
El grano de mostaza se convierte en un arbusto,
de tal manera que los pájaros del cielo
van a cobijarse en sus ramas
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 31-35
Jesús propuso a la gente otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su
campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las
hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en
sus ramas.»
Después les dijo esta otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran
cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin
parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta:
"Hablaré en parábolas,
anunciaré cosas que estaban ocultas
desde la creación del mundo".
Palabra del Señor.
El Señor conversaba con Moisés cara a cara
Lectura del libro del Éxodo 33, 7-11, 34, 5b-9. 28
Moisés tomó la Carpa, la instaló fuera del campamento, a una cierta distancia, y
la llamó Carpa del Encuentro. Así, todo el que tenía que consultar al Señor
debía dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento.
Siempre que Moisés se dirigía hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se
apostaba a la entrada de su propia carpa y seguía con la mirada a Moisés hasta
que él entraba en ella. Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se
detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con
Moisés. Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno
se postraba a la entrada de su propia carpa. El Señor conversaba con Moisés cara
a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al
campamento, pero Josué -hijo de Nun, su joven ayudante- no se apartaba del
interior de la Carpa.
El Señor descendió permaneció allí, junto a él.
Moisés invocó el nombre del Señor.
El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y
bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. El mantiene su
amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado;
sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los
hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»
Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu
amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un
pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en
tu herencia.»
Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni
beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los
diez Mandamientos.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 102, 6-7. 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 8a)
R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo!
El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel. R.
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
no acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente. R.
No nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.
Cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.
ALELUIA
Aleluia.
La semilla es la Palabra de Dios,
el sembrador es Cristo;
el que lo encuentra permanece para siempre.
Aleluia.
EVANGELIO
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego,
de la misma manera sucederá al fin del mundo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 36-43
Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son
los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán
de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos
resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
¡El que tenga oídos, que oiga!»
Palabra del Señor.
Al ver el rostro de Moisés, tuvieron miedo de acercarse a él
Lectura del libro del Éxodo 34, 29-35
Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas
del Testimonio, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había
hablado con el Señor. Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su
rostro resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. Pero Moisés los llamó;
entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la comunidad, y él les habló.
Después se acercaron también todos los israelitas, y él les transmitió las
órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí.
Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el rostro con un velo. Y siempre
que iba a presentarse delante del Señor para conversar con él, se quitaba el
velo hasta que salía de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que
el Señor le había ordenado, y los israelitas veían que su rostro estaba
radiante. Después Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta que
entraba de nuevo a conversar con el Señor.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 98, 5. 6. 7. 9 (R.: cf. 9c)
R. ¡Santo eres, Señor, Dios nuestro!
Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor! R.
Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,
y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,
clamaban al Señor y él les respondía. R.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
ellos observaban sus mandamientos
y los preceptos que les había dado. R.
Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
y adórenlo en su santa Montaña:
el Señor, nuestro Dios, es santo. R.
ALELUIA Jn 15, 15b
Aleluia.
«Yo los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre», dice el Señor.
Aleluia.
EVANGELIO
Vende todo lo que posee y compra el campo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-46
Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee
y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía
y la compró.»
Palabra del Señor.
La nube cubrió la Carpa del Encuentro
y la gloria del Señor llenó la Morada
Lectura del libro del Éxodo 25, 8-9; 40, 16-21. 34-38
El Señor dijo a Moisés: Con todo esto me harán un Santuario y yo habitaré en medio de ellos.
En la construcción de la Morada y de todo su mobiliario te ajustarás exactamente a los modelos que yo
te mostraré.
Moisés realizó exactamente todo lo que el Señor le había ordenado. En el segundo año,
el primer día del primer mes, se procedió a la erección de la Morada. Para ello, Moisés asentó sus
bases, colocó sus bastidores, dispuso sus travesaños y levantó sus columnas. Después extendió la carpa
por encima de la Morada, y sobre ella colocó la cobertura de la carpa, como el Señor se lo había ordenado.
En seguida tomó las tablas del Testimonio y las puso en el arca; sujetó las andas en el arca, y sobre ella
colocó la tapa. Entonces condujo el arca hasta el interior de la Morada, colgó el velo que la protegía y
así cubrió el Arca del Testimonio, conforme a la orden que el Señor le había dado.
Entonces la nube cubrió la Carpa del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada.
Moisés no podía entrar en la Carpa del Encuentro, porque la nube se había instalado sobre ella y la
gloria del Señor llenaba la Morada.
En todas las etapas del camino, cuando la nube se alzaba, alejándose de la Morada,
los israelitas levantaban el campamento. Pero si la nube no se alzaba, ellos no se movían, hasta que
la nube volvía a hacerlo. Porque durante el día, la nube del Señor estaba sobre la Morada, y durante
la noche, un fuego brillaba en ella, a la vista de todo el pueblo de Israel. Esto sucedía en todas
las etapas del camino.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11 (R.: 2)
R. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente. R.
Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey es mi Dios. R.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente. R.
Vale más un día en tus atrios
que mil en otra parte;
yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios
antes que vivir entre malvados. R.
ALELUIA Cf. Hech 16, 14b
Aleluia.
Señor, toca nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluia.
EVANGELIO
Recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 47-53
Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red
que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y,
sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un
dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.»
Palabra del Señor.
En las fiestas del Señor
convocaréis las asambleas litúrgicas
Lectura del libro del Levítico
23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37
El Señor dijo a Moisés:
«Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas que ustedes convocarán a su
debido tiempo, son las siguientes: En el primer mes, el día catorce, al ponerse
el sol, se celebrará la Pascua del Señor, y el quince de ese mismo mes tendrá
lugar la fiesta de los Acimos en honor del Señor. Durante siete días comerán
panes sin levadura. El primer día tendrán una asamblea litúrgica y no harán
ningún trabajo servil. Durante siete días ofrecerán una ofrenda que se quema
para el Señor. El séptimo día habrá una asamblea litúrgica y ustedes no harán
ningún trabajo servil.»
El Señor dijo Moisés: «Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren
en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarán al sacerdote
la primera gavilla. El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el
gesto de presentación, para que les sea aceptada;
También contarán siete semanas, a partir del día en que entreguen la gavilla
ofrecida con el gesto de presentación, o sea a partir del día siguiente al
sábado. Las semanas deberán ser completas. Por eso tendrán que contar hasta el
día siguiente al séptimo sábado: cincuenta días en total. Entonces ofrecerán al
Señor una ofrenda de grano nuevo.
Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una
asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema
para el Señor.
Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas
en honor del Señor, durante siete días. El primer día habrá una asamblea
litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil. Durante siete días
presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán
una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es
una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.
Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas
litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos,
oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-».
Palabra de Dios.
SALMO Sal 80, 3-4. 5-6b. 10-11b (R.:
2a)
R. ¡Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza!
Entonen un canto, toquen el tambor,
y la cítara armoniosa, junto con el arpa.
Toquen la trompeta al salir la luna nueva,
y el día de luna llena, el día de nuestra fiesta. R.
Porque esta es una ley para Israel,
un precepto del Dios de Jacob:
él se la impuso como norma a José,
cuando salió de la tierra de Egipto. R.
No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto. R.
ALELUIA 1Pe 1, 25
Aleluia.
La Palabra del Señor permanece para siempre.
Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.
Aleluia.
EVANGELIO
¿No es éste el hijo del carpintero?
¿De dónde le vendrá todo esto?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
13, 54-58
Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal
manera que todos estaban maravillados.
«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No
es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son
hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros
todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es
despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
Palabra del Señor.
En el año jubilar, cada uno regresará a su propiedad
Lectura del libro del Levítico 25, 1. 8-17
El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí:
Deberás contar siete semanas de años -siete veces siete años- de manera que el
período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años.
Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes
-el día de la Expiación- ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así
santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los
habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su
propiedad y regresará a su familia. Este quincuagésimo año será para ustedes un
jubilo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni
vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, será
sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo.
En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad.
Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se
defrauden unos a otros. Al comprar, tendrás en cuenta el número de años
transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el
número de los años productivos: cuanto mayor sea el número de años, mayor será
el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese
precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. No se
defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 66, 2-3. 5. 7-8 (R.: 4)
R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.
La tierra ha dado su fruto:
el Señor, nuestro Dios, nos bendice.
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.
ALELUIA Mt 5, 10
Aleluia.
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece
el Reino de los Cielos.
Aleluia.
EVANGELIO
Herodes mandó decapitar a Juan,
y sus discípulos fueron a informar a Jesús
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 1-12
La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados:
«Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías,
la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero
tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público,
y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la
presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
Palabra del Señor.