30 de abril
San Pío V
papa
Como servidores de Cristo
y administradores de los misterios de Dios
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los
cristianos de Corinto 4, 1-5
Hermanos:
Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y
administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un
administrador es que sea fiel.
En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni
siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero
no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios
prematuros. Dejen que venga el Señor: Él sacará a la luz lo que está oculto en
las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces,
cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 109, 1-4
R. Tú eres sacerdote para siempre,
a al manera de Melquisedec.
Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras Yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies». R.
El Señor extenderá
el poder de tu cetro:
«¡Domina desde Sión,
en medio de tus enemigos!» R.
«Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
Yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.» R.
El Señor lo ha jurado
y no se retractará:
«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec». R.
ALELUIA Jn 10, 14
«Yo soy la vid, ustedes los sarmientos.
El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto», dice el Señor.
EVANGELIO
Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
21, 15-17
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón
Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»
El le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos».
Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le
dijo: «Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero».
Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Palabra del Señor.