9 de junio
San Efrén
diácono y doctor de la Iglesia
Sobre todo, revístanse del amor,
que es el vínculo de la perfección
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas
3, 12-17
Hermanos:
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión.
Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros,
y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado:
hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo
Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría,
corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos
inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias
por él a Dios Padre.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 36, 3-6. 30-31
R. La boca del justo expresa sabiduría.
Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y Él colmará los deseos de tu corazón. R.
Encomienda tu suerte al Señor,
confía en Él, y Él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía. R.
La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
la ley de Dios está en su corazón
y sus pasos no vacilan. R.
ALELUIA Jn 15, 5
«Yo soy la vid, ustedes los sarmientos.
El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto», dice el Señor.
EVANGELIO
De la abundancia del corazón habla la boca
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
6, 43-45
Jesús decía a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se
cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón.
El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.»
Palabra del Señor.