23 de julio
San Charbel Makhlüf
presbítero
Sé humilde y obtendrás el favor del Señor
Lectura del libro del Eclesiástico 3, 17-24
Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios.
Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor,
porque el poder del Señor es grande y Él es glorificado por los humildes.
No pretendas lo que es demasiado difícil para ti, ni trates de indagar lo que supera tus fuerzas:
reflexiona sobre lo que te ha sido mandado, porque a ti no te conciernen las cosas secretas.
No te ocupes de cosas que están por encima de ti: lo que te ha sido revelado ya es demasiado para la inteligencia.
Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus pensamientos.
Palabra de Dios
SALMO 14, 2-5
R.¡El justo habitará en tu santa Montaña, Señor!
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor. R.
El que no se retracta de lo que juró
aunque salga perjudicado
El que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.
ALELUIA Cf. Lc 1, 28
Aleluia.
Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos
Aleluia.
EVANGELIO
Ustedes que me han seguido,
recibirán cien veces más.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 27-29
Pedro dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?".
Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna».
Palabra del Señor
23 de julio
Santa Brígida
religiosa
Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia
2, 19-20
Hermanos:
En virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios.
Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí:
la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se
entregó por mí.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 33, 2-11
R. Bendeciré al Señor en todo tiempo.
O bien:
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: Él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.
Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en Él se refugian! R.
Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
ALELUIA Jn 15, 9b. 5b
Aleluia.
«Permanezcan en mi amor;
el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto», dice el Señor.
Aleluia.
EVANGELIO
El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto
Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos
que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya
están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo
permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece
en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y Yo en él, da
mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece
en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja
al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que
quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean
mis discípulos».
Palabra del Señor.