20 de septiembre
Santos Andrés Kim Taegon, presbítero,
y Pablo Chong Hasang, y compañeros, mártires
Memoria
Los aceptó como un holocausto
Lectura del libro de la Sabiduría
3, 1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún
tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este
mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa
destrucción; pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron
castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a
prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó
como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán
como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los
pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles
permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para
sus elegidos.
Palabra de Dios.
O bien:
Ni la muerte ni la vida podrá separarnos jamás del amor de Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma
8, 31b-39
Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a
su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él
toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el
que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que
murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por
nosotros?
¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las
angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como
dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se
nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos
una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.
Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los
principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo
alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de
Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 125, 1-6
R. Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones. R.
Hasta los mismos paganos decían:
«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría! R.
¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones. R.
El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas. R.
ALELUIA 1Pe 4, 14
Aleluia.
Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo,
porque el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.
Aleluia.
EVANGELIO
El que pierda su vida por mí la salvará
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
9, 23-26
Jesús dijo a todos:
«El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el
que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el
mundo entero, si pierde y arruina su vida?
Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se
avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los
santos ángeles».
Palabra del Señor.