26 de septiembre
Santos Cosme y Damián
mártires
Los aceptó como un holocausto
Lectura del libro de la Sabiduría
3, 1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún
tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este
mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa
destrucción; pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron
castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a
prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó
como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán
como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los
pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles
permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para
sus elegidos.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 125, 1-6
R. Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones. R.
Hasta los mismos paganos decían:
«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría! R.
¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones. R.
El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas. R.
ALELUIA St 1, 12
Feliz el hombre que soporta la prueba,
porque después de haberla superado,
recibirá la corona de Vida.
EVANGELIO
No teman a los que matan el cuerpo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
10, 28-33
Jesús dijo a sus apóstoles:
«No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más
bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo
de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más
que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi
Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo
de aquel que reniegue de mí ante los hombres».
Palabra del Señor.