11 de noviembre
San Martín de Tours
obispo
Memoria
El Señor me ha ungido y enviado a evangelizar a los pobres
Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a
El espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres,
a vendar los corazones heridos,
a proclamar la liberación a los cautivos
y la libertad a los prisioneros,
a proclamar un año de gracia del Señor,
un día de venganza para nuestro Dios;
a consolar a todos los que están de duelo
a cambiar su ceniza por una corona,
su ropa de luto por el óleo de la alegría,
y su abatimiento por un canto de alabanza.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 88, 2-5. 21-22. 25. 27
R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque Tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo». R.
Yo sellé una Alianza con mi elegido,
hice este juramento a David, mi servidor:
«Estableceré tu descendencia para siempre,
mantendré tu trono por todas las generaciones». R.
Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso. R.
Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,
su poder crecerá a causa de mi Nombre:
Él me dirá: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R.
En la medida que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos,
lo hicieron conmigo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
25, 31-40
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos
los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas
en su presencia, y Él separará a unos de otros, como el pastor separa a las
ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a éstos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a todos los que tenga a su derecha:
«Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue
preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron
de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso y me vinieron a ver».
Los justos le responderán: «Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos
forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o
preso, y fuimos a verte?»
Y el Rey les responderá: «Les aseguro que cada vez que lo
hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo».
Palabra del Señor.